Sobre nosotros
Somos madre e hija y Happy Cobber Dog nace de nuestra propia historia.
Este proyecto surge a raíz de un proceso personal de salud mental que nos hizo descubrir, aún más profundamente, el poder sanador y equilibrador que puede tener un perro en una vida.
Nuestra historia
Hay historias que no nacen de un plan perfecto, sino de la vida misma.
Happy Cobber Dog nace de una historia real. De momentos difíciles, de procesos personales que obligan a parar, a escucharse y a reconstruirse desde dentro. En ese camino entendimos algo muy profundo: a veces, quien más te sostiene no habla, no juzga y no pregunta… simplemente se queda a tu lado.
Nuestros perros fueron refugio, equilibrio y presencia. Nos enseñaron la importancia de la calma, de la rutina, del contacto y del vínculo sincero. Nos demostraron que la estabilidad emocional muchas veces empieza en lo más simple: un paseo, una mirada, una compañía silenciosa.
De esa experiencia nace este proyecto. No como un negocio, sino como una forma de transformar lo vivido en algo positivo. Una manera de criar con conciencia, poniendo el carácter, la sensibilidad y el bienestar emocional en el centro.
Porque cuando descubres el poder real que puede tener un perro en una vida, entiendes que no se trata solo de criar… sino de acompañar historias.
Anna Nogué Ylla
Soy Anna Nogué y los animales siempre han formado parte de mi vida. Para mí el cuidado va más allá de lo básico; es observar, entender y acompañar con paciencia y respeto.
Me considero una persona tranquila, constante y muy responsable. Me gusta hacer las cosas con coherencia y sin prisas, cuidando cada detalle. Creo mucho en la importancia del equilibrio, tanto en las personas como en los perros.
Aporto mucha serenidad, estabilidad y una mirada calmada a todo lo que hacemos. Disfruto viendo crecer a nuestros perros en un entorno familiar, acompañándolos con cariño y sentido común, porque para mí el bienestar real empieza en lo cotidiano.
Maria Crivillé Nogué
Soy María Crivillé Nogué, una persona sensible, intensa y profundamente conectada con los animales. Siempre he vivido el vínculo con los perros de una manera muy emocional y consciente; para mí no son solo compañía, son parte de la familia.
Me considero cercana, perfeccionista y muy implicada en todo lo que hago. Cuando creo en algo, me entrego al cien por cien. Valoro la calma, la coherencia y la autenticidad, y busco rodearme de entornos y seres que transmitan equilibrio.
Los perros han sido siempre un reflejo de eso en mi vida: presencia, lealtad y estabilidad. Y esa forma de sentir y de vivir es lo que define también mi manera de relacionarme con ellos.